lunes, abril 17, 2006

Bicentenario (entrega Nº 3)

Tengo mi vista en las asperezas del pavimento, otra vez mi memoria se remonta a los tres años en la tarde del bicentenario y estoy mirando la calle. Miro fijamente el piso porque no quiero ver el desfile, me niego. No enfrento el miedo que me provoca el desfile como no enfrento ninguno de mis otros miedos, como no enfrentaré esta noche los fuegos artificiales, como no enfrento el momento inmediato entre la escalera y el tobogán, como no enfrento la araña gigante en el techo... no lo se, ni siquiera entiendo mis miedos...¿cómo enfrentarlos entonces?, ¿cómo enfrentar a algo que no se entiende?, ¿cómo enfrentar un temor al que no se sabe porque se le teme? Entonces: ¿por qué le estoy teniendo miedo al desfile?, ¿por qué no me atrevo a sacar mi vista del suelo? , ¿ por qué ni siquiera me animo a mirar los cientos y cientos de globos que está largando el señor intendente en ocasión a los festejos del bicentenario? Me niego a ver los tanques desfilar, los soldados marchar, no soporto los ruidos graves de los aviones a chorro en el cielo. Me da miedo todo el marco del desfile, pero...¿por qué?... tal vez estoy pensando todo esto para averiguarlo, quizá esté tratando de superar un miedo. Pero como saber cuando se supera un miedo si todavía no he superado ninguno. Quizá mas adelante lo sabré, si, tal vez con el tiempo me daré cuenta como se supera un miedo. ¿Será por eso que sigo mirando el piso?
AP

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