miércoles, mayo 31, 2006

Tango

Si hay algo que me causa cierta gracia de los tangueros tradicionalistas es precisamente su tradicionalismo. Los ñatos no soportan ni una mínima "desviación" hacia algún costado que no respete lo que se considera tango clásico. Ese tango bien popular que se bailaba en las milongas y al cual le eran y le son obsecuentes cantores, bailarines, instrumentistas y aficionados. Ginastera -ni hablar de Piazzola- y otros, fueron cruel e injustamente ninguneados por esta retrograda comunidad tanguera que si bien igual merece el mayor de mis respetos, no escapa de que se la piense obtusa e ignorante.
Lo de Piazzola no es tango. Este trillado y falso preconcepto llevó a interminables discusiones (a pesar de lo rotundo de la negación, o afirmación, según como se lo mire) entre tangueros, conductores radiales y de televisión. A tal punto que el mismísimo Astor se dirigió (de a pie) hasta el viejo Canal 7 para partirle la jeta a un locutor que se atrevió a escupir frente a las cámaras esta cosa caprichosa de que lo de Piazzola no es tango.
En tiempos de Gotanproject, Narcotango, Ultratango, San Telmo Lunge, Santaolalla, Daniel Melingo y el último Calamro, lo de Piazzola pasa a ser anecdótico. No en lo musical, sino en el contexto en que se sumergen ciertas "desviaciones" del tango de las que venimos hablando claro está.
Tradicionalismo tanguero hubo y habrá siempre. Merece destacarse entonces la presencia de Olga Kaplan en la última edición de La Semana del Tango Ciudad de Chascomús. Ya que no estamos hablando de una ciudad muy abierta que digamos -menos que menos en lo tanguero- y Olga Kaplan es una pianista dedicada especialmente a la difusión del tango de concierto que ejecutó en una de las salas del Conservatorio una seguidilla de "tangos para piano". De más está decir que lo hizo sin orquesta alguna, solo ella y su piano. Toda una curiosidad que disfrutaron claro, solo unos pocos.

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