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jueves, abril 28, 2011

ARTE - SANO


En todas las bellas ciudades, en especial las turísticas, apostados en grandiosas ferias (por lo general ubicadas en plazas principales o en amplios espacios verdes) conviven los artesanos. Es normal en un viaje de vacaciones pasar - aunque sea una sola vez en la estadía- por la feria de artesanos para comprar o contemplar las diversas artesanías que allí se muestran. Quien no se trajo alguna vez -de la costa, del sur, o del norte- algo de la “feria hippie”. En todas la bellas ciudades, los artesanos constituyen una amena atracción para gran cantidad de visitantes que entusiasmados no se cansan de recorrer las interminables sendas donde descansan, entre coloridos aromas, miles y miles de puestos con sus respectivos productos. Visitar las ferias es casi un acto cultural y obligatorio para el viajante. Y por cierto, muy placentero.







Es por eso que, en todas las bellas ciudades, a los artesanos, se los considera y se los respeta como debe ser. Al fin y al cabo no dejan de ser parte de la cultura del lugar, son un hecho artístico y representativo de cada pueblo, de cada región.
Acá en Chascomús, ciudad varada en el tiempo de Rosas, remoto paraje a orillas de la laguna donde sus habitantes a veces parecen estar más muertos que en Lost; sin embargo, los artesanos sufren el hostigamiento de unos pocos obtusos que se creen, porque mastican la gran mierda hornada en las cocinas del más repugnante conservadurismo, los dueños de la manzana.




Primero los sacaron de la plaza Independencia porque le molestaban a (una) sola vecina, después se tuvieron que ir del espacio ubicado en Mitre y Costanera porque perjudicaban la visión de otra (también una sola) vecina. Y ahora, porque otra (es una sola) “respetable ciudadana” escribe (con los codos) una carta y la manda a guardar por los diarios donde, no solo muestra su malestar por la presencia del Parque de los Artesanos en Costanera y Avenida Perón sino que además pide que se rajen, se pone en cuestionamiento si es positivo (con la escusa infantil: es mejor para ellos) que los artesanos continúen en el mencionado lugar.







Si en semana santa hubo campamentos en los parques (está claro que esto no se puede hacer), pues bueno, pongamos las cosas en su lugar. Pero de ahí a querer que se traslade el Parque de los Artesanos a otro sitio (con todo lo que les costó estar allí) porque lo pide -en su desdén- (una sola) persona me parece un poco mucho.
Es hora de salir de las cavernas y dejar de pensar que el arte son solo las manchas de nuestras manos perpetuadas en la pared.



miércoles, septiembre 12, 2007

Otra vez lo mismo

(vía perfil.com)