Para muchos hablar de Raúl Alfonsín después de que murió fue muy fácil. Para otros se tornó un tanto más difícil. Nosotros, en La Rockola, entramos en la segunda categoría. Primero porque lo respetábamos, y lo respetamos, y segundo porque no queremos faltarle el respeto-justamente- a sus familiares. Por eso solo unas pocas líneas, humildemente.
Alfonsín fue un tipo que se desvivió por la política y se dedicó toda su vida solamente a eso. Fue un político con todas las letras. Se jugó por la democracia, creyó en la democracia y murió convencido que democratizó bien al país. Todo lo hizo por la democracia. Por la democracia cualquier cosa. Para la democracia estuvo preso en los setenta, para la democracia juzgó a las juntas militares, para la democracia se contradijo con las leyes de obediencia debida y punto final, para la democracia firmó el pacto de Olivos. Cualquier cosa para la democracia. Todo lo hizo convencido. Murió entero. El tiempo, la historia, sabrán juzgarlo.
También hay que decir a viva voz que Raúl Alfonsín fue victima de la anomalía más grande y ridícula: el sindicalismo de derecha. Algo inédito, solo en Argentina hubo y hay sindicalistas de derecha. A Raúl le jugaron sucio.
Seguramente otros podrán hilar más fino sobre Raúl Alfonsín, otros podrán hablar mejor o peor, nosotros es todo lo que podemos decir.
Y claro, en La Rockola estamos tristes, suponemos que le debe pasar a cualquiera que tiene sentimientos cuando se va un buen tipo.
Chau bigote, hiciste todo lo que pudiste. Particularmente me quedo con las palabras de mi vieja: “yo estoy tranquila, jamás le hice un paro.”
Alfonsín fue un tipo que se desvivió por la política y se dedicó toda su vida solamente a eso. Fue un político con todas las letras. Se jugó por la democracia, creyó en la democracia y murió convencido que democratizó bien al país. Todo lo hizo por la democracia. Por la democracia cualquier cosa. Para la democracia estuvo preso en los setenta, para la democracia juzgó a las juntas militares, para la democracia se contradijo con las leyes de obediencia debida y punto final, para la democracia firmó el pacto de Olivos. Cualquier cosa para la democracia. Todo lo hizo convencido. Murió entero. El tiempo, la historia, sabrán juzgarlo.
También hay que decir a viva voz que Raúl Alfonsín fue victima de la anomalía más grande y ridícula: el sindicalismo de derecha. Algo inédito, solo en Argentina hubo y hay sindicalistas de derecha. A Raúl le jugaron sucio.
Seguramente otros podrán hilar más fino sobre Raúl Alfonsín, otros podrán hablar mejor o peor, nosotros es todo lo que podemos decir.
Y claro, en La Rockola estamos tristes, suponemos que le debe pasar a cualquiera que tiene sentimientos cuando se va un buen tipo.
Chau bigote, hiciste todo lo que pudiste. Particularmente me quedo con las palabras de mi vieja: “yo estoy tranquila, jamás le hice un paro.”