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lunes, febrero 22, 2010
miércoles, marzo 26, 2008
El campo (en el país del retroceso)
¡Con el campo no!, decían en Plaza de Mayo algunas señoras de clase media haciendo resonar sus chillonas cacerolas Essen, luego del discurso de Cristina de Kirschner. Lejos de estar del lado del superpoderoso matrimonio K, me atrevo a sospechar que estas señoras no saben –o no quieren entender- básicamente, la historia.
La historia argentina, sin ser estrictamente cronológicos, nos deja ver –fácilmente- que (toda la vida) la oligarquía de los terratenientes se ha cagado (con mucho olor a bosta) en nuestro país, defendiendo solamente su fortuna.
En 1931, la Sociedad Rural se oponía al uso del tractor y proponía seguir trabajando con caballos. Así se defendían los “intereses del país”, decían. Veinte años después insistían con lo mismo: “es más fácil que llegue pasto al estomago de un caballo que nafta al tanque de un pesado camión”, proclamaban.
En la década del sesenta, Argentina tenía dieciséis veces menos tractores que Francia, y diecinueve veces menos tractores que El Reino Unido. Argentina consumía ciento cuarenta veces menos fertilizantes que Alemania Occidental. Los rendimientos de trigo, maíz y algodón de la agricultura argentina eran mucho más bajos que los de los países superdesarrollados. Sepamos diferenciar, en proporción, las superficies de hectáreas arables de nuestro país con las de los otros mencionados.
Por supuesto que en aquellos tiempos los dueños de las tierras ganaban más que suficiente, el interés privado del productor estaba en las antípodas del interés de la sociedad en su conjunto.
En 1968, el dictador Juan Carlos Onganía, intentó aplicar un nuevo régimen de impuestos a la propiedad rural. El proyecto consistía en cobrar más caro los tributos a las tierras improductivas que a las productivas. Los ganaderos montaron en cólera y Onganía se tuvo que meter el nuevo sistema en el upite. La extensión de las propiedades, aunque no se las trabajara, era un negocio más lucrativo y menos riesgoso que la compra de tecnología moderna para la producción intensiva.
En 1944, la Sociedad Rural (otra vez) decía: “en la fijación de los salarios es primordial determinar el estándar de vida del peón común. Son a veces tan limitadas sus necesidades materiales que un remanente trae destinos socialmente poco interesantes.”
Ni siquiera la política de desarrollo económico que impulsó Perón logro romper con el subdesarrollo agropecuario. En el “granero del mundo”, siempre se favorecieron los dueños de las tierras, los grandes productores. ¿Hace falta mencionar el menemato?
El peón claro está, invariablemente fue sometido a una vida un poco más digna, digamos, que la de los propios animales.
De esta manera, gracias al campo, todos estos años se ha venido desperdiciando: la fuerza de trabajo, las grandes extensiones de tierra, los capitales, el producto y las posibilidades de desarrollo.
Hoy día un terrateniente paga anualmente por hectárea en impuestos, mucho menos de lo que puede llegar a pagar cualquier cristiano por un dos ambientes.
Lo lógico sería que las retenciones sean solo para estos históricos latifundistas, los que apoyaron todas las dictaduras militares y aún alimentan la dictadura económica. Es utópico implorarlo, pero debería distribuirse la riqueza de una vez por todas. Si es necesario incluso, no estaría mal importar alimentos, para el caso es lo mismo. ¿O no está claro que estos muchachos vienen desperdiciando hace rato? ¿La señora de la Essen? Ya se le va a pasar, ahora nomás, cuando arranque la novela de las cinco.
La historia argentina, sin ser estrictamente cronológicos, nos deja ver –fácilmente- que (toda la vida) la oligarquía de los terratenientes se ha cagado (con mucho olor a bosta) en nuestro país, defendiendo solamente su fortuna.
En 1931, la Sociedad Rural se oponía al uso del tractor y proponía seguir trabajando con caballos. Así se defendían los “intereses del país”, decían. Veinte años después insistían con lo mismo: “es más fácil que llegue pasto al estomago de un caballo que nafta al tanque de un pesado camión”, proclamaban.
En la década del sesenta, Argentina tenía dieciséis veces menos tractores que Francia, y diecinueve veces menos tractores que El Reino Unido. Argentina consumía ciento cuarenta veces menos fertilizantes que Alemania Occidental. Los rendimientos de trigo, maíz y algodón de la agricultura argentina eran mucho más bajos que los de los países superdesarrollados. Sepamos diferenciar, en proporción, las superficies de hectáreas arables de nuestro país con las de los otros mencionados.
Por supuesto que en aquellos tiempos los dueños de las tierras ganaban más que suficiente, el interés privado del productor estaba en las antípodas del interés de la sociedad en su conjunto.
En 1968, el dictador Juan Carlos Onganía, intentó aplicar un nuevo régimen de impuestos a la propiedad rural. El proyecto consistía en cobrar más caro los tributos a las tierras improductivas que a las productivas. Los ganaderos montaron en cólera y Onganía se tuvo que meter el nuevo sistema en el upite. La extensión de las propiedades, aunque no se las trabajara, era un negocio más lucrativo y menos riesgoso que la compra de tecnología moderna para la producción intensiva.
En 1944, la Sociedad Rural (otra vez) decía: “en la fijación de los salarios es primordial determinar el estándar de vida del peón común. Son a veces tan limitadas sus necesidades materiales que un remanente trae destinos socialmente poco interesantes.”
Ni siquiera la política de desarrollo económico que impulsó Perón logro romper con el subdesarrollo agropecuario. En el “granero del mundo”, siempre se favorecieron los dueños de las tierras, los grandes productores. ¿Hace falta mencionar el menemato?
El peón claro está, invariablemente fue sometido a una vida un poco más digna, digamos, que la de los propios animales.
De esta manera, gracias al campo, todos estos años se ha venido desperdiciando: la fuerza de trabajo, las grandes extensiones de tierra, los capitales, el producto y las posibilidades de desarrollo.
Hoy día un terrateniente paga anualmente por hectárea en impuestos, mucho menos de lo que puede llegar a pagar cualquier cristiano por un dos ambientes.
Lo lógico sería que las retenciones sean solo para estos históricos latifundistas, los que apoyaron todas las dictaduras militares y aún alimentan la dictadura económica. Es utópico implorarlo, pero debería distribuirse la riqueza de una vez por todas. Si es necesario incluso, no estaría mal importar alimentos, para el caso es lo mismo. ¿O no está claro que estos muchachos vienen desperdiciando hace rato? ¿La señora de la Essen? Ya se le va a pasar, ahora nomás, cuando arranque la novela de las cinco.
Bibliografía consultada: La venas abiertas de América Latina
(Eduardo Galenao)
jueves, febrero 28, 2008
Vergüenza ajena
"La vergüenza es un sentimiento revolucionario"
Karl Marx
Karl Marx
Vergüenza ajena da enterarse que JB, el dueño de xxxfm, en otro acto de vulgar demagogia, se queja en su liviano bloque de autobombo publicitado que disfraza de noticiero, porque otra radio festeja su cumpleaños con una fiesta al aire libre que auspicia el municipio.
Dice que es una paradoja que el municipio patrocine una radio “ilegal”. No sé cual será la situación de la supuesta radio ilegal (a la cual no le tengo demasiada simpatía), pero estoy seguro que no tiene nada que ver una cosa con la otra. La municipalidad no regula los tramites legales de una radio, para eso está el COMFER, por lo tanto no es una paradoja el auspicio. Es de hipócrita además, salir al cruce de esta manera cuando todos sabemos que él (el dueño de la bosta xxxfm de música funcional), laburó toda su vida bajo el techo de cuanta radio trucha existió en Chascomús. Ahora que mediante política se “legalizó”, se queja de los otros. Cuando arrancó con xxxfm tampoco era legal, para esto hay que presentar un proyecto al COMFER, y es sabido que allí se toman su tiempo para analizarlo y aprobarlo, o no. Y a propósito, a pocos meses de la fundación de su fm pedorra configurada espiritual y técnicamente para ser escuchada en el centro, el patético JB, solía codirigir otra fm que misteriosamente (él dice que no sabía) funcionaba gracias a que estaba colgada de la luz de vaya a saber que buen vecino. La vergüenza es un sentimiento revolucionario, deberías sentirlo alguna vez JB.
Dice que es una paradoja que el municipio patrocine una radio “ilegal”. No sé cual será la situación de la supuesta radio ilegal (a la cual no le tengo demasiada simpatía), pero estoy seguro que no tiene nada que ver una cosa con la otra. La municipalidad no regula los tramites legales de una radio, para eso está el COMFER, por lo tanto no es una paradoja el auspicio. Es de hipócrita además, salir al cruce de esta manera cuando todos sabemos que él (el dueño de la bosta xxxfm de música funcional), laburó toda su vida bajo el techo de cuanta radio trucha existió en Chascomús. Ahora que mediante política se “legalizó”, se queja de los otros. Cuando arrancó con xxxfm tampoco era legal, para esto hay que presentar un proyecto al COMFER, y es sabido que allí se toman su tiempo para analizarlo y aprobarlo, o no. Y a propósito, a pocos meses de la fundación de su fm pedorra configurada espiritual y técnicamente para ser escuchada en el centro, el patético JB, solía codirigir otra fm que misteriosamente (él dice que no sabía) funcionaba gracias a que estaba colgada de la luz de vaya a saber que buen vecino. La vergüenza es un sentimiento revolucionario, deberías sentirlo alguna vez JB.
lunes, enero 07, 2008
Mi perfil
Boludeando por la red, o por algún e mail que me llegó tal vez, me abrí una cuenta en dorbit.net. Es algo –supongo- parecido a my space o una cosa así. En realidad me suscribí al pedo, para investigar como era. Resulta que con el tiempo me recuerdan desde allí que tengo esta cuenta, al entrar noto que ya tengo listo mi perfil. Es lógico pensar que al dejar uno sus datos personales el perfil se arma solo. El mío dice: “Hola, me llamo Aníbal Paccione, tengo 32 y cumplo años el 12 de Noviembre. Actualmente vivo en Chascomús, Buenos Aires, Argentina. En el zodíaco soy Escorpio. Me gustaría contactar con personas de mi país”. (Esto último nunca lo indiqué). Pero la sorpresa viene a continuación:
Aspecto físico
Tengo 1.3m de estatura, 50Kg de peso aproximadamente.
Que grosos son estos sitios, uno no hace nada y ya tiene su perfil, y lo mejor, uno pesa como cuarenta kilos menos. Aguante dorbit.net!!!!!!!!
Aspecto físico
Tengo 1.3m de estatura, 50Kg de peso aproximadamente.
Que grosos son estos sitios, uno no hace nada y ya tiene su perfil, y lo mejor, uno pesa como cuarenta kilos menos. Aguante dorbit.net!!!!!!!!
martes, diciembre 04, 2007
martes, noviembre 27, 2007
El teatro y la farsa
Es de público conocimiento que en Chascomús, desde que en 2000 se aprobó un proyecto de ley, es decir, desde que existe una ley que obliga a erradicar el pcb de los transformadores que posee la empresa EDEA; varios vecinos (autoconvocados), han hecho lo imposible para que esta norma se cumpla. Los resultados no fueron los esperados. En el transcurso de la reyerta con la empresa, Municipalidad mediante, los vecinos se vieron obligados a tolerar varias burlas por parte de la compañía y del mismo Municipio. Desde EDEA en un principio aseguraban que los transformadores estaban libres de pcb, unos meses después dijeron que no, que se equivocaron y en realidad no estaban libres de pcb; lo que demuestra una total falta de compromiso. Con el tiempo tuvieron que bancarse otro chiste: el estudio epidemiológico que proponían desde el ejecutivo. Un desastre.
Y ahora el colmo de los colmos.
Y ahora el colmo de los colmos.
EDEA presenta una obra “teatral” intitulada: Un director en apuros, historias del medio ambiente. La representación será trasladada por las escuelas primarias (con la presencia de directivos de la compañía), y dicen que “es una iniciativa que se lleva adelante en el marco del compromiso que la empresa ha asumido en el cuidado de la preservación del medio ambiente”. Y la farsa continúa: “EDEA fue la primera distribuidora eléctrica de la provincia de BS. AS. en contar con los transformadores de su red en el rango ‘libre de pcb’, conforme a la ley nacional 25.670".
Traduzco: la ley nacional 25.670 –que por supuesto está por encima de la local aprobada en 2000- en realidad lo que hace es alargar el tiempo en el que EDEA debe eliminar definitivamente el pcb de sus transformadores hasta 2010.
Por lo tanto: la empresa, con esta farsa del teatro, está confundiendo una vez más a la gente. No hay ninguna garantía de que los transformadores estén libres de pcb, si no lo hicieron en todos estos años porque lo iban a hacer ahora, si tienen tiempo hasta el 2010. De todas maneras si lo hubieran hecho, después de tanta lucha por parte de los vecinos en Chascomús como así la de otros en diversos lugares de la provincia, eso del compromiso asumido en el cuidado y la preservación del medio ambiente confirma su hipocresía.
Traduzco: la ley nacional 25.670 –que por supuesto está por encima de la local aprobada en 2000- en realidad lo que hace es alargar el tiempo en el que EDEA debe eliminar definitivamente el pcb de sus transformadores hasta 2010.
Por lo tanto: la empresa, con esta farsa del teatro, está confundiendo una vez más a la gente. No hay ninguna garantía de que los transformadores estén libres de pcb, si no lo hicieron en todos estos años porque lo iban a hacer ahora, si tienen tiempo hasta el 2010. De todas maneras si lo hubieran hecho, después de tanta lucha por parte de los vecinos en Chascomús como así la de otros en diversos lugares de la provincia, eso del compromiso asumido en el cuidado y la preservación del medio ambiente confirma su hipocresía.
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